Descripción
No se puede pretender desarticular una organización criminal sin la participación de los órganos de inteligencia, que se convierten en un instrumento fundamental en las investigaciones conducidas jurídicamente por las fiscalías
especializadas. Esta obra lleva a cabo un análisis de la prueba penal derivada de la participación de los órganos de inteligencia que, en determinados supuestos, puede significar una vulneración al debido proceso y convertir las evidencias acopladas en pruebas irregulares o ilícitas. Con la finalidad de evitar esta situación, el autor analiza todos los aspectos relacionados con la prueba prohibida e irregular que pudiesen derivarse de las
actividades de inteligencia. Dentro de este contexto, el autor resalta la similitud entre las actividades de inteligencia y las técnicas especiales de investigación. Asimismo, se señalan las diferencias entre ambos procedimientos, a efectos de clarificar su utilización por parte de los operadores de justicia. Para ello se desarrollan procedimientos como las operaciones encubiertas, el agente encubierto, el agente especial, la circulación y entrega vigilada de bienes delictivos, el seguimiento-vigilancia, la videovigilancia, la interceptación postal y la intervención de las comunicaciones, poniendo énfasis no solo en los principios que los sustentan, sino también en su operatividad.



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